El tratamiento industrial, una asignatura pendiente

En la comarca de Requena-Utiel, uno de sus principales cursos fluviales, el Magro es uno de los ríos que tiene el agua en peores condiciones. A pesar de que la mayoría de las poblaciones por las que pasa cuentan con estaciones depuradoras de aguas residuales, estas instalaciones tienen que soportar la entrada de residuos industriales, para los que no tienen un tratamiento adecuado.
Según la confederación Hidrográfica del Júcar. a su paso por Utiel los análisis determinan que el agua es «aceptable», siete kilómetros curso abajo la calidad es «mala» y a su paso por Requena Vuelve a ser «aceptable». El agua vuelve a tener una calidad «aceptable», según se acerca a la comarca de La Hoya. La perdida de calidad del agua a su paso por Requena se debe a que la EDAR está en obras y no ofrece una depuración del todo adecuada, además llegan vertidos de aguas negras procedentes de la población que no pasan por la red de desagües que van hasta las EDAR.
A este negro panorama hay que añadir que 6 de la 25 aldeas de Requena carecen de depuradoras y los vertidos de estas poblaciones van a ramblas, ríos y depósitos freáticos de agua.
Las aguas del río Reatillo a su paso por los términos municipales de Requena y Chera tienen una calidad «buena», mientras que el arroyo Regajo, en Sinarcas, cuenta con aguas de «muy buena» calidad.
En poblaciones como Utiel hace dos años, uno de los acuíferos principales, que suministran a la población, el agua superaba el nivel permitido de nitritos, a consecuencia de vertidos procedentes de las granjas y del excesivo abonado de viñedos, que acaban filtrándose a las bolsas subterráneas de agua.
El otro río que pasa por Requena-Utiel, el Cabriel, pasa por ser uno de los ríos más limpios de Europa y en sus aguas viven las últimas poblaciones de blenio o nutria de río de la Comunitat Valenciana.
En la comarca de El Valle todas las poblaciones cuentan con EDAR, la baja actividad industrial y la buena depuración del agua que utiliza la central nuclear de Cofrentes, permiten que las aguas de los ríos Cabriel y Júcar, ramblas, fuentes y arroyos sean de muy buena calidad. El curso del Cantabán en Jarafuel también cuenta con aguas de buena calidad, según la CHJ.
Por contra en la comarca de La Hoya el río Buñol, afluente del Magro, es otro de los cursos fluviales más castigados de la comarca. La depuración de agua es bastante deficiente en las tres principales poblaciones de la comarca, Buñol, Chiva y Cheste y a pesar de que existen proyectos para mejorar las EDAR existentes, hasta que no se concluyan los efluentes al cauce público provocan que las aguas de este río tengan una calidad «buena» en Siete Aguas y «aceptable» en Macastre. Otro punto muy castigado por vertidos industriales es el barranco de Chiva, donde llegan las aguas de las zonas industriales de Chiva y Cheste, sin una depuración suficiente en la mayoría de los casos.
En esta comarca también se han detectado zonas con contaminación en bolsas subterráneas de agua. Es el caso del acuífero que sirve agua a la urbanización de el Bosque, donde llegaron a superarse los niveles permitidos de atracina hace poco más de un año.
El río Magro en la comarca de La Hoya tiene unas aguas de calidad «buena» en Macastre, no obstante en el pantano de Forata hay bastante eutrofización. El curso fluvial de toda la comarca con una mayor calidad en sus aguas es el Mijares que a su paso por Yátova obtiene la máxima calificación.

Written by admin on Octubre 29th, 2008 with no comments.
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