Eduardo Mestre dice que ‘el agua tiene un valor intrínseco mayor que el petróleo’
Mestre, ingeniero civil que ha asesorado a gobiernos de medio mundo y al Banco Mundial (BM) en materia de recursos hídricos, es el máximo responsable de la Tribuna del Agua, una plataforma de debate en la que participarán 2.000 expertos internacionales.
El resultado final se plasmará en la Carta de Zaragoza, un documento que busca comprometer a los gobiernos en lo que Mestre define desde Zaragoza, en una entrevista telefónica con Efe, como ‘la nueva cultura del agua’.
Pregunta: ¿Para qué va a servir la Tribuna del Agua?
Respuesta: Es el instrumento intelectual de la Expo de Zaragoza. Es una fórmula nueva, pensada para alumbrar conocimiento y brindar soluciones al mundo en los grandes desafíos que tenemos. Estamos buscando contribuir a modificar o modernizar el actual paradigma de agua y desarrollo sostenible, que está notoriamente desgastado.
P: De la Tribuna del Agua saldrá la Carta de Zaragoza, que comprometerá a los países firmantes. ¿Cuál será el grado de ese compromiso?.
R: La Carta tendrá una fuerza ética y una fuerza científica que nacerá de las mentes de quienes la van a escribir. Será ofrecida a las instituciones y organizaciones multilaterales, empezando por la ONU, para que se convierta en un documento que tenga adherentes. La Carta será muy potente porque no consistirá en quejas o aspiraciones, sino en soluciones y en unos elementos de política pública muy concretos. Más que nada, va orientada a mejorar los elementos de gobernabilidad del agua en el mundo.
P: ¿Por qué nos cuesta tanto concienciarnos del valor real del agua?
R: No haber cobrado suficiente conciencia pasa por tres ejes: la educación, la cultura y la importancia política que se le da al agua. Necesitamos que haya programas específicos para que la gente cobre conciencia del problema, porque es un tema de supervivencia.
P: La mirada no es lo misma en función de donde vivamos. En América Latina, no es lo mismo abordar este asunto si estamos en Paraguay o en México.
R: En América Latina, en general la base de los problemas es la gobernabilidad. Las instituciones públicas dedicadas al agua son débiles. Tenemos una falta de conciencia de la gente en cuanto al problema del agua. No se ha dado ni el primer paso de educar a la gente en el tema del agua. Además, hay un enfoque de subdesarrollo en los usos del recurso, producto de que las condiciones económicas no son tan apetecibles. Usted puede hablar de tratar las aguas residuales, pero si no hay dinero para tratarlas el problema se convierte en un dolor de cabeza. Allá simplemente no se paga por tratar las aguas residuales y el problema es más agudo en los países que están creciendo más rápidamente.
P: ¿Es usted partidario de los trasvases?
R: Es una de muchas soluciones que existen para poder hacer frente a una necesidad de agua. No es una panacea y no se puede pensar como solución única. ¿Cuando es conveniente hacer un trasvase?. Cuando se puede demostrar que hay agua suficiente para exportar sin afectar los usos locales y sin afectar al medio ambiente. No creo en la tesis de que a los ríos les sobre agua, ni que se desperdicie el agua que se tira al mar, porque ese agua es la que permite que se desarrolle la flora y la fauna de las aguas salobres, de la que viene toda la cadena trófica del mar. Si la destruimos, nos destruimos a nosotros mismos.
P: ¿Habrá algún día tecnología asequible y sostenible que permita que las desaladoras sean más la norma que la excepción?
R: Estoy seguro de ello. No tengo ninguna duda por los avances verdaderamente alentadores que tenemos en la generación de energía a través de fuentes sostenibles y renovables, y esto nos da una inspiración magnífica. Si podemos avanzar en la desalinización, estaremos a un paso de resolver los problemas del agua.
P: Sólo un 1 por ciento del agua disponible en el planeta es potable. ¿Terminaremos viendo el agua dulce como un bien tan preciado como el petróleo?.
R: El agua tiene un valor intrínseco mayor que el petróleo. Tiene un valor de vida y el petróleo tiene un valor utilitario y comercial. Si no tenemos el agua, no somos nada, desaparecemos. Creo que en el futuro el agua cobrará un valor mayor, que se reflejará en las formas en que los seres humanos valoremos el agua. Pero no es lo mismo que le demos un gran valor a que cobre un gran precio. Cobrará un gran precio si no somos lo suficientemente inteligentes de usar las nuevas fuentes de agua que tenemos ante nosotros.
Written by admin on Mayo 28th, 2008 with
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