Al pan, pan y al vino, vino
El Gobierno de la Nación ha cumplido con la obligación de un Gobierno riguroso: tomar decisiones y una vez elegido, ha hecho frente a un problema, que afecta a cinco millones de habitantes del área metropolitana de Barcelona, poniéndose de acuerdo con la Generalitat en una de las posibilidades que han estudiado.
A mí me gustaría que Valcárcel y el PP abandonara el circo del agravio para actuar como un gobernante serio, que toma decisiones y compromete políticas y recursos en vez de blandir la marginación, que tantos réditos electorales le ha dado, para movilizar espíritus contra Madrid. Ya se han terminado las elecciones y con la cabeza fría, los gobernantes de las comunidades autónomas y del Gobierno de la Nación deben olvidarse de ser presidentes o secretarios de sus partidos, para pasar a representar a las instituciones que gobiernan y a los intereses de los ciudadanos, hayan votado a quien hayan votado. No sé por qué Valcárcel o Camps, en 12 años de gobierno, no han propuesto al Gobierno un plan compartido de inversiones públicas ligadas al ahorro en la distribución de agua de regadío y de abastecimiento, cuantificando anualmente coste invertido y los hectómetros de agua ahorrada.
Creo que la decisión del Gobierno de un trasvase de 50 hectómetros de Tarragona a Barcelona para el abastecimiento de la ciudad es valiente y supone una respuesta rápida sin esperar a su constitución definitiva. Además, cumple con cinco requisitos básicos: se realiza de acuerdo con las leyes vigentes y de acuerdo con el Gobierno catalán; trata al agua como bien público y desde la obra pública sin expropiaciones al realizarse, por el entorno de la autovía, con un costo menor: unos 189 millones de euros (similar al costo de la variante de Camarillas); obedece al interés general para agua de boca; la decisión es temporal mientras que se doten de una solución definitiva (quizás el transporte del agua por barco o tren se ajustaría mejor, que la obra fija) y aborda a la vez el compromiso de la inversión para el ahorro.
No entiendo la escandalera del PP en el Congreso y de Camps y Valcárcel reunidos en Valencia, porque si fueran coherentes con su postura verían que esta medida fortalece los planteamientos que tradicionalmente ha venido poniendo encima de la mesa la Región de Murcia. Bajo mi punto de vista la decisión consolida la pretensión murciana de dar continuidad al trasvase Tajo-Segura; se acomete desde una línea política coincidente con las demandas de los gobiernos de Murcia y Valencia de superar el déficit hídrico con una transferencia de recursos de una cuenca a otra. Deberían evitar la erosión de esta medida, que ya tiene sus detractores, y utilizarla como ejemplo para sus planteamientos. Este trasvase no estaba en la propuesta inicial del PHN del PP con el trasvase del Ebro al Segura por la costa, se añadió a instancias de CiU, que entonces gobernaba la Generalitat y buscaba agua del Ródano.
El trasvase es la última de las medidas a adoptar y debe realizarse dentro de una planificación hidrológica de todo el Estado que dé respuesta a todas las realidades. No podemos escandalizarnos ni escandalizarse y hay que llamar al pan, pan y al vino, vino. El castellano es rico en metáforas, en hipérboles, eufemismos o comparaciones, pero llevar agua de una cuenca a otra se llama trasvase, sea de uno o de cien hectómetros, máxime cuando hay que hacer obra en 62 kilómetros para poder realizar esa transferencia. Legalmente toda transferencia de recursos hídricos de una cuenca a otra es un trasvase, aunque es verdad que depende del volumen, esa denominación, por una ley de la época del PP.
El flamante portavoz del Grupo Socialista hablaba de «coste cero», porque se invertirán 20 millones de euros en la red de regadío de la cuenca del Ebro, que ahorrará los 50 hectómetros que se enviarán a Barcelona. Yo le diría que eufemismos los justos, el agua que dice que ahora se pierde en el regadío, se filtra y termina llegando al río, es decir discurre más abajo con el caudal del río, no se pierde. Yo le pediría que no cayera en el otro eufemismo «el agua que se tira al mar»; el agua nunca se tira, sino que se incorpora al círculo del agua, que es global.
El Gobierno debe de ser valiente también al denominar a las cosas por su nombre y esto no debe alarmar a nadie, ni alertar a ninguna región en la solución del PP a los déficits hídricos. Estas medidas que ahora adopta el Gobierno de Zapatero se realizan siguiendo la reforma de la Ley de Aguas que el PP, que además de establecer la cuantía de agua transferida a partir de la cual se considera trasvase, añadía la posibilidad de compraventa de concesiones y la posibilidad de privatizar obra hidráulica ligada a los potenciales usuarios receptores del agua conseguida: por desalación, depuración o transferencia.
Sin ánimo de ser exhaustivo, en la actualidad hay funcionando trasvases distintos a los que llegan a Murcia y Valencia. Los agricultores de Murcia han pagado a los de Madrid más de seis millones de euros por 31 hectómetros cúbicos, que además se los han contabilizado como volumen trasvasado. El Consorcio de Aguas de Tarragona compra concesiones de agua a regantes del Ebro desde 1989 y más de nueve mil regantes han cobrado más de 43 millones de euros. Sólo en este ejercicio se prevén unos pagos de más de cuatro millones. Los arroceros de Sevilla venden sus concesiones a los invernaderos de Almería a través del trasvase del Negrantín al Almanzora. Se está construyendo un trasvase, al que llaman Tubería de la Llanura de la Mancha, del Tajo al Guadiana, para abastecer la Ruta del Quijote (58 municipios, casinos y hoteles de Ciudad Real). La legislatura pasada se inició un trasvase del Júcar- al Vinalopó y en febrero se aprobó el envío de casi cinco hectómetros de la cuenca atlántica andaluza (el anillo hídrico de Huelva, en parte del Guadiana) al Guadalquivir. Se han realizado obras para mejorar el trasvase reversible Ebro-Pas en Cantabria.
Desde mucho tiempo hacia acá el agua ha ido unida al desarrollo y al asentamiento de nuevos negocios en todo el territorio y con todos los gobiernos. Necesitamos plantearnos un desarrollo sostenible de este recurso escaso y agotable, desde la gestión de la demanda y el ahorro, incorporando a la planificación hídrica el agua depurada y desalada para ser entendidos en todas las regiones del Estado. En Murcia, como en otras regiones, conocemos el agua, su potencialidad, la mimamos y buscamos la optimización en su uso, pero no nos engañamos, ni pretendemos engañar a nadie.
Mi gran diferencia con el PP es que yo entiendo el agua como bien público escaso, del que se derivan beneficios económicos y ellos entiende el agua como negocio y es esa la base que genera la mal denominada «guerra del agua» o «guerra entre territorios por el agua». Yo le dije a la ministra de entonces en el pleno de la Cámara, en 1998, que con la reforma de la Ley de Aguas que aprobaban primaba el agua como bien ligado al negocio y que dejaban sin contenido el Plan Hidrológico Nacional, que éste se limitaría a un trasvase que generaría el litigio y el agravio territorial.
Written by admin on Abril 19th, 2008 with
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