“En medio de la falta de personal capacitado que se…”

En medio de la falta de personal capacitado que se aprecia en todo el mundo y la escasez de agua en algunos países, empresas especializadas como BioteQ Environmental Technologies pueden aportar a la sustentabilidad y rentabilidad de las operaciones mineras.

En esta entrevista concedida a BNamericas, el vicepresidente ejecutivo de BioteQ, Rick Lawrence, comenta algunas de sus tecnologías y la manera en que se aplican a los distintos yacimientos minerales, ya sea de metales básicos o preciosos, a fin de alcanzar la viabilidad económica y acatar las estrictas normas de gestión del agua.

BNamericas: ¿Qué beneficios traen las plantas como la que se construye por US$4,5mn en el estado mexicano de Sonora, en la mina Lluvia de Oro de Columbia Metals?

Lawrence: Esa planta es apenas una de nuestras operaciones. Es una de nuestras menores unidades de negocios. Quisiera hablarte de otras dos áreas de negocios para que te hagas una idea de las actividades que desempeña nuestra empresa.

La planta en México es la primera de ese tipo en la que participamos. Nos parece que la aplicación allí tiene mucho potencial por el siguiente motivo: Columbia Metals es una empresa que produce oro y adquirió la propiedad Lluvia de Oro, al igual que una propiedad adyacente llamada La Jojoba. El problema metalúrgico que estamos resolviendo en Lluvia es que tiene muchos depósitos de oro que contienen cobre, y el cobre interfiere en el proceso de recuperación del oro de dos maneras. La primera es que la recuperación de oro es inferior a la que se esperaría de un yacimiento aurífero convencional. Y la segunda es que acarrea un alto consumo de cianuro, porque el cobre reacciona con este en un grado mucho mayor que el oro.

Existen todavía muchos yacimientos que no son adecuados para el procesamiento convencional del oro. O hay muchos otros yacimientos auríferos que se intentó explotar -como en el caso de Lluvia- y que tuvieron que suspenderse porque los costos de operación eran demasiado altos. Lluvia y Jojoba de Columbia podrán seguir adelante y operar con éxito, dado que existe una nueva tecnología denominada SART que permite recuperar grandes cantidades de oro mientras se recupera el cobre de manera que sea comerciable y se reduce considerablemente el consumo de cianuro. Además, el cobre de yacimientos de ese tipo ya no representará un problema ambiental, como antes. BioteQ puede participar en el proceso SART ya que este utiliza un reactivo llamado sulfuro, que en su forma química es muy costoso en el mercado abierto, pero que nosotros producimos a un menor costo.

BNamericas: ¿En qué consiste exactamente el proceso SART?

Lawrence: SART es la sigla [en inglés] para sulfuración, acidificación, reciclaje y espesamiento. Es una tecnología bastante nueva. En el mundo existe apenas un puñado de operaciones que la utilizan. La primera se instaló en Australia hace 4-5 años. Hay otros proyectos en desarrollo en otros lugares del mundo. En Chile, en concreto, existe una faja muy grande de cobre y oro, cerca de la región de Copiapó, donde se están desarrollando algunos proyectos que contemplan instalar procesos SART. Algunas empresas bastante grandes están llevando a cabo numerosos estudios de factibilidad.

BNamericas: ¿Cuánto mejoran las perspectivas económicas de una mina con este tipo de tecnología?

Lawrence: En el caso del proyecto Lluvia, sin SART no sería viable económicamente. Los costos de operación serían demasiado elevados como para que la planta fuera rentable.

BNamericas: ¿En qué otro tipo de yacimiento se utiliza tecnología de BioteQ?

Lawrence: La aplicación en Lluvia es en realidad el primer proyecto con este tipo de yacimiento de cobre y oro en que participamos. La tecnología que aplicamos en Lluvia es una adaptación de otra que hemos implantado con éxito en otros ámbitos.

Tenemos otra tecnología que nos permite tratar agua de mina contaminada para producir agua limpia que se puede deshechar y recuperar los metales que contiene para venderlos. De esta manera, se desarrolla un tratamiento rentable del agua.

A la fecha hemos construido y operado con éxito cuatro plantas de tratamiento y estamos construyendo otras siete. Tenemos una construida en China que está en etapa de puesta en marcha y una en Australia, en iguales condiciones. Estamos desarrollando la de Lluvia y construiremos una en Chile. Y tenemos tres plantas nuevas: dos que se construirán en EEUU y una planta grande de demostración, que permitirá dar a conocer una nueva tecnología.

Hemos apuntado principalmente a las minas de metales básicos - en Chile hay muchas-, particularmente las de cobre, más que nada porque nuestra tecnología se orienta a metales como el metal rojo, así como níquel, cobalto y zinc, que forman lo que llamamos un sulfuro de metal que se puede precipitar en el agua y recuperar con un producto de alta ley y muy fácil de vender, de modo tal que podemos establecer contratos de venta convencionales con las fundiciones.

BNamericas: ¿La aplicación de BioteQ ayuda a reducir la cantidad de agua utilizada en las operaciones mineras?

Lawrence: Sin duda. En muchos países, sobre todo Chile, hay muchas operaciones mineras que sufren escasez de agua. Por ello las empresas mineras se interesan mucho por la conservación del agua, o la capacidad de reciclarla en la etapa final de un proceso. En Chile, el agua de las napas freáticas situadas en profundidad escasea. Así es que tecnologías como la nuestra, que tienen la capacidad de tratar el agua residual de manera rentable y producir agua que puede reciclarse para devolverla a las operaciones, darán pie al ahorro de ese insumo.

BNamericas: ¿Qué costo puede tener una tecnología como esta, por ejemplo en la planta que se está instalando en Chile?

Lawrence: Desde luego, los costos son variables y dependen del uso. Es bueno que sepas cuál es nuestro modelo de negocios: somos ingenieros, pero no somos una empresa de ingeniería, ni somos una consultora, entonces no ofrecemos consultorías ni vendemos plantas. En realidad, somos una empresa que tiene sus propios medios para financiar las plantas y nos interesa financiar, construir, poseer y operar nuestras propias plantas de tratamiento, así como participar en la recuperación de los metales por nuestra propia cuenta o cobrar una tarifa por el tratamiento del agua. Por lo tanto, nuestro modelo de negocios es diferente.

Ha resultado ser un modelo de negocios muy atractivo para nuestros clientes o socios de riesgo compartido. Sobre todo ahora que hay una gran escasez de mano de obra calificada y que las empresas están muy satisfechas de poder externalizar el tratamiento de agua a una empresa totalmente dedicada a ello. Nos hacemos cargo del proyecto plenamente: lo financiamos, lo construimos, lo operamos y nos encargamos de desechar el agua, para que ellos puedan dedicarse a lo suyo, es decir, a la minería, mientras que nosotros nos dedicamos a lo nuestro. Ha sido un modelo muy atractivo para las empresas mineras.

BNamericas: ¿Qué implica el proyecto en Chile?

Lawrence: En realidad, usará una tecnología distinta que llamamos Sulf-IX y que desarrollamos con el transcurso de los años para abordar el problema de la presencia de sulfatos en el agua, no necesariamente en el agua de minas, sino en cualquier agua que contenga sulfatos. En muchos lugares se está regulando estrictamente el tema de los sulfatos. Curiosamente, Chile se erigió como líder mundial tras la promulgación de normas para reducir la cantidad de sulfatos.

Estoy seguro de que en Chile, más que en otros países, el motivo fue la escasez de agua, por lo que muchas operaciones, no solo la minería, tienen que acatar el DS-90 [decreto supremo]. Es una de las normas que regula la cantidad y calidad del agua que puede desecharse en Chile. De conformidad con el DS-90 y otras normas, el uso determina cómo se regulan los sulfatos.

Si se quiere utilizar agua de las etapas finales de un proceso para regar terrenos agrícolas, se debe reducir el contenido de sulfatos del agua a cerca de 500mg/l. Si se desea descargarla donde existen aguas subterráneas, se debe reducirlo a 250mg/l. Lo normal es que el agua de mina contenga varios miles de miligramos de sulfatos por litro de agua. Si se utiliza tecnología convencional, se puede reducir dicho contenido a cerca de 2.000mg/l, por lo que es necesario usar un proceso adicional para alcanzar los límites impuestos por la norma. Nuestra tecnología, que compite con otras dos o tres que hacen lo mismo, parece ser la más eficaz y más económica para reducir los sulfatos.

Un ejemplo de esto es un contrato en virtud del cual trataremos aguas de los procesos finales de una refinería del sur de Santiago que pertenece a MolyMet. MolyMet refina concentrados mediante procesos hidrometalúrgicos muy complejos que producen agua que requiere tratamiento. Hace cerca de un año, implementaron un sistema de osmosis inversa para ello, pero entonces se enteraron de nuestra existencia y negociamos la construcción de una planta en reemplazo de la suya, porque les ofrece ahorros considerables en los costos de operación.

BNamericas: ¿Cuándo se pondrá en marcha esa planta?

Lawrence: Se hará en tres etapas. Será una planta de mucha complejidad. Si ambas empresas concuerdan en la ingeniería de detalle, esperamos dar inicio a la construcción a fin de año o en el primer trimestre del 2009. El plazo de construcción es de 4 a 5 meses.

BNamericas: ¿Cuál es el costo asociado a la construcción de la planta?

Lawrence: Será de alrededor de US$8mn. Pero estimamos que ahorrará cerca de US$10 por metro cúbico de agua tratada.

BNamericas: ¿Cuánto se espera ahorrar en la mina Lluvia de Columbia Metals con la tecnología SART?

Lawrence: En Lluvia, el ahorro consiste en la explotación del oro en sí. Sin la planta SART, el proyecto de mina de oro no prosperaría. Las alternativas son: tener una mina de oro rentable con un buen retorno del capital invertido o simplemente no tener mina de oro alguna. Para nosotros es un proyecto muy bueno, ya que obtendremos una participación en los ingresos del oro y del cobre hasta que el costo de la planta se haya saldado por completo. Después, nuestra tarifa corresponderá a los ingresos por la venta de cobre. Es un proyecto muy bueno para ambas partes, porque a ellos les permitirá operar la mina de oro.

BNamericas: ¿Cuándo estará lista esa planta?

Lawrence: Apuntamos a ponerla en marcha en el segundo trimestre. Ya que se trata de una aplicación novedosa de nuestra tecnología, su puesta en marcha tomará más tiempo que en las demás plantas que operamos. Probablemente será de 3 a 6 meses, hasta que entre en plena operación.

Written by admin on Abril 15th, 2008 with no comments.
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